domingo, 21 de julio de 2019

Esperanza



Por una nada bajaste
del cielo de tu ser todo,
y me creaste de modo
que con ser nada me amaste.
En mí, siendo tu contraste,
pusiste tu semejanza:
misterio que no se alcanza.
Tú eres el ser, yo mi nada,
y tu ser no me anonada
pues mi nada es esperanza.


(No sé el nombre del autor. El poema lo leyó el P Alfredo Saenz en una charla que dio sobre la virtud de la Esperanza, en el año 2014. Cuando le pedí el texto al finalizar, me dijo que era de un tío de él).

Escuela gaucha



Estaba el potro ensiyao
en la playa, campo ajuera,
pa que Nicasio subiera;
un hijo de Pancho Aldao.
El viejo lo había agarrao
con atención al bagual;
una mano en el bozal
y otra en la oreja de modo,
que tapaba con el codo
el ojo del animal.

A un ateo



En vano esperas que la oscura nada,
que invocas como madre compasiva,
entero en el sepulcro te reciba,
cuando termines la mortal jornada.

Te alienta alma inmortal que, de la helada
carne donde reside fugitiva,
maravillada de sentirse viva,
de ignoto mundo arrostrará la entrada.

Ya su asombro y espantos imagino,
cuando, el fallo aguardando que la hiera,
se encuentre al pie del tribunal divino,

y mirando del Dios la faz severa
a quien negó su ciego desatino,
exclame estremecida: ¡Verdad era!

                                  Clemente Althaus

Poema por José Antonio



Hay que romper los versos más hermosos,
esos versos con flores y nostalgias,
los que nos llenan de emoción el pecho,
los que perfuman de tristeza el alma...

Hay que quebrar los versos favoritos
y hacer con ellos armas para España:
cuatro puñales cada seguidilla
y cada endecasílabo una espada.