jueves, 26 de octubre de 2023

Al Señor de la paciencia



 
Porque está tu esplendor
coronado de espinas,
es la rosa la flor
que más se te avecina.

Porque entrega la vid
su sangre en el lagar,
Tú pudiste decir:
Yo soy vid de verdad.

Y porque la mujer
que sufre dando a luz,
por el que ve nacer
se olvida de su cruz,

nos pudiste explicar
por qué debías sufrir,
pues no es posible amar,
como Tú, sin morir.

Y rosa, vid, mujer,
reflejan esta ley
de amor y padecer
que les puso su Rey

para prefigurar
qué precio de dolor
tendría que pagar
el amor del Señor.

Todo el que aspira a amar
como Tú nos amaste,
ha de poder pasar
por lo que tú pasaste;

por eso es que, - quizás -
das tu amor con medida,
pues si nos dieras más
nos quitaría la vida.

¿Quién osará pedir
la gracia de ese don
si no puede sufrir
otra crucifixión?

Dale al espino rosas,
dale vino al lagar,
da hijos a la esposa,
da valor para amar

Tú que a amar nos conduces
y a sufrir nos enseñas
fabricándonos cruces...
pero cruces pequeñas.

                Padre Horacio Bojorge


Desde que mi voluntad

 
Desde que mi voluntad
está a la Vuestra rendida,
conozco yo la medida
de la mejor libertad.
Venid, Señor, y tomad
las riendas de mi albedrío;
de vuestra mano me fío
y a vuestra mano me entrego,
que es poco lo que me niego
si yo soy vuestro y Vos mío.

A fuerza de amor humano
me abraso en amor divino.
La santidad es camino
que va de mí hacia mi hermano.
Me di sin tender la mano
para cobrar el favor;
me di en salud y en dolor
a todos, y de tal suerte
que me ha encontrado la muerte
sin nada más que el amor.

                  P José Luis Blanco Vega, sj

domingo, 16 de abril de 2023

¿Qué quiero mi Jesús?



 
¿Qué quiero mi Jesús?…Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí, del todo darte,
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte,
Quiero dejarlo todo por buscarte,
Quiero perderlo todo por hallarte,
Quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable Jesús, abismarme
En ese dulce hueco de tu herida,
Y en sus divinas llagas abrasarme.

Quiero por fin, en Ti transfigurarme,
Morir a mí, parar vivir tu vida,
Perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.

          Pedro Calderón de la Barca

Los buitres

 



¿A dónde van las naves, las poderosas naves,
las de escama de acero y agudos espolones,
los monstruos del mar, híbridos de peces y de aves,
hundiendo en las espumas sus vientres, los estraves,
y abriendo al sol sus picos de hierro, los cañones?

¿Adónde van ingleses, latinos y germanos, 
los hijos de Moscovia, los nietos del San Luis?
¿A qué nueva cruzada van los pueblos cristianos?
¿Que heroida, qué epopeya junta a los milicianos
de Aquiles, de Sigfrido, de Roldán y Amadís?

¿Qué fuego heroico enciende al bardo y al aedo?
¿Es el sitio de Troya, la nave de Jasón,
o las nuevas proezas del "sin tacha ni miedo",
la Tizón de Ruy Díaz, la cruz de Godofredo,
la lanza de Ricardo Corazón de León?

¿Vais a romper el yugo de bárbaros crueles
y alzar el evangelio sobre el torpe Alcorán,
a redimir cautivos, acometer infieles,
quebrantar sus cervices, embestir sus bajeles,
como en Lepanto un día nuestro señor Don Juan!

¡No! ¿Qué sabéis de Cides, Quijotes ni Bayardos, 
de las amas ingenuas, románticas de ayer,
vosotros los homúnculos de ahora, los bastardos
de los dioses, vosotros los ruines y bigardos,
mestizos de negrero, pirata y mercader?

¿Qué os importan cruzadas ni heroidas ni laureles,
ni el sepulcro de Cristo, ni las ruinas de Ilión?
¡Vosotros queréis bolsas, mercados y aranceles,
henchir de oro y diamantes convoyes y bajeles;
igual os da Sodoma que Roma o que Sión!

Con lindos remoquetes ornáis vuestras banderas,
razón, virtud, justicia, derecho y libertad.
Nunca fueron tan cultas e hipócritas las fieras.
Aun para ser leones, aun para ser panteras,
os falta bizarría, denuedo y majestad.

Naciones bandoleras, impías y voraces
del viejo y nuevo mundo, que en guerras como en paces,
eternezáis el triste derecho del más fuerte.
¡Yo os odio y os maldigo! Sois las aves rapaces, 
los buitres carniceros que rondan a la muerte.

Borrad de los escudos águilas y leones:
mienten vuestras banderas y vuestros corazones,
que el águila es altiva y es valiente el león;
los cuervos y los buitres son cobardes y felones,
lo mismo que vosotros. ¡Poned cuervos, dragones,
y los buitres y serpientes por cifra del balsón!

                                         Ricardo León


¿Dónde está España?

 



El nietecillo pregunta, con el dedo sobre el mapa,
abuelo, ¿dónde está España?

Y el anciano romancero, que luchó en la barricada
por la España y por la idea, en otra edad ya lejana,
rumorea la pregunta del niño: 
¿Dónde está España?

¡España, la enamorada de un ideal infinito 
y una nostalgia!
La lanza erguida hasta el cielo 
desde el llano de La Mancha.
¡España la indomable! 
¡España la empecinada!
¡Qué fue de tanta grandeza, mi nieto!
¿Dónde está España?

Reyes de baja ralea, Obispos de mala saña,
Ejércitos pretorianos y Políticos sin alma,
como una banda de buitres, 
la sangraron a mansalva.

¡España ha muerto, hijo mío! 
No la busques en el mapa.
¡España yace sin pulso sobre la estepa agostada!

Alzando la cara el nieto, 
como un escozor de raza,
Dijo, cerrando los puños, 
¡no quiero que muera España!

Y el abuelo, como el Cid en la vieja fábula,
prorrumpe, con un sollozo, feliz. 
¡Hijo de mi entraña!,
tu enojo me desenoja y tu indignación me agrada.
España vive de nuevo y nadie podrá matarla.
España alienta y renace como una llama
en la ilusión de tus ojos y en el candor de tu alma.

                       José Antonio Balbontín