jueves, 7 de noviembre de 2024

Sufre, pues por ti sufrí





Sufre, pues por ti sufrí.
Y cuanto adverso te viene,
sabe que así te conviene;
pues todo nace de Mí.
Mi bondad me puso aquí.
Tu ingratitud me clavó.
Nadie como Yo sufrió.
Y pues todo es por tu bien,
bebe una gota, por quien
un cáliz por ti bebió.

             Marqués de Comillas

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Yo soy un hombre importante


 

No es que sea un señorón,
pero soy hombre importante,
aunque no me digan Don,
ni me ubiquen adelante.

Yo no mido mi importancia
por la buena posición:
por el coche, por la estancia
ni por la figuración.

No echo pinta. Mi figura
no depende de un diploma.
No me gustan las alturas
ni disparo por la loma.

Yo ando como los bichitos
por el monte y por el bajo.
Y todos mis caminitos
van de mi casa al trabajo.

Mi importancia yo la mido
por esas pequeñas cosas
como el calor de mi nido
y el cariño de mi esposa.

Mi importancia yo la mido,
aunque nadie más lo note,
cuando mis hijos queridos
se me cuelgan del cogote.

Llevo una vida sencilla
y soy un hombre tranquilo.
Vivo sin tomar pastillas
y duermo sin té de tilo.

Mi importancia yo la mido
por cosas que no se ven,
ni se compran, ni se venden,
¡A menos que Dios las dé!

Mi importancia yo la mido
por cosas que no se ven.
Soy un señor escondido
¡Como el Señor San José!

            P Horacio Bojorge

Infantería

 



¡Tú eres la que sufre, la que marcha
sobre el suelo cubierto por la escarcha,
hambrienta, fatigada, sin abrigo!

¡Tú soportas sin ayes ni lamentos
el filoso flagelo de los vientos
y el acero fatal del enemigo!

¡Tú eres madre heroica! ¡Vas nutriendo
con tus hijos la hoguera que devora
la flor de tus soldados! ¡En sus manos
depositas el fuego y el estruendo
con que atacas, triunfal, arrolladora!

¡Tuyos son los laureles más lozanos,
bizarra infantería!

¡Aliada del dolor y la hidalguía, 
la gloria irá contigo donde sea,
porque tú eres la punta que se mella,
que penetra, que choca o que se estrella
en el rudo trajín de la pelea!

             Cnl Ricardo Miró

Los Quijotes




No existen ya los Cervantes
que diseñaban Quijotes
ni se escuchan ya los trotes
de los viejos Rocinantes.
Los caballeros andantes
no saben soñar despiertos;
no toman rumbos inciertos
buscando faenas rudas,
ni van socorriendo viudas
ni van deshaciendo entuertos.

No hay una bella pastora
que conduzca a las ovejas.
No hay leyendas, no hay consejas;
no hay atisbos de una aurora.
Tampoco existen ahora
gigantes en los caminos.
Si acaso algunos mezquinos
y tan insignificantes
que, a pesar de ser gigantes,
aparentan ser molinos.

No hay un solo caballero
que cometa la proeza
de proteger la cabeza
con el bacín de un barbero.
Tampoco hay un escudero
con ambición feudataria;
hoy Sancho es un pobre paria
que camina lento y triste,
pues ya sabe que no existe
la ínsula Barataria.

¿Cómo conquistar bastiones
y abatir la felonía,
si el honor y la hidalguía
se fueron de vacaciones?
Si ahora los campeones
ya no emprenden odiseas
ni peligrosas tareas;
y para colmo de males,
ya no tienen los ideales
que engendraban Dulcineas.

               Roberto Gómez Bolaños (Chespirito)

martes, 26 de marzo de 2024

Ojos muertos que miráis



 
Ojos muertos que miráis
con mirar indescriptible,
y con fuerza irresistible,
atraéis y cautiváis,
¿porqué, si muertos estáis,
tenéis tan viva expresión
que así turbáis mi razón
trocando vuestras miradas
en dos punzantes espadas
que parten el corazón?

Al veros, ojos piadosos,
todo mi ser se conmueve.
¿Quién a miraros se atreve
sin llorar, ojos llorosos? 
Me cautiváis amorosos,
me reprendéis justicieros,
inspiráis dolor y calma,
sois tiernos y sois severos,
y las borrascas del alma
enfrenáis sólo con veros.
 
¡Ah! Permitid ojos píos,
ojos que sois el encanto
del cielo, que con mi llanto
borre mis locos desvíos;
bebí en cenagosos ríos
aguas de ponzoñas llenas
que al infiltrarse en mis venas,
causaron fiebres ardientes.
¡Cómo olvidé que erais fuentes
de aguas dulces y serenas!

               Liturgia de las horas