¡Tú eres la que sufre, la que marcha
sobre el suelo cubierto por la escarcha,
hambrienta, fatigada, sin abrigo!
¡Tú soportas sin ayes ni lamentos
el filoso flagelo de los vientos
y el acero fatal del enemigo!
¡Tú eres madre heroica! ¡Vas nutriendo
con tus hijos la hoguera que devora
la flor de tus soldados! ¡En sus manos
depositas el fuego y el estruendo
con que atacas, triunfal, arrolladora!
¡Tuyos son los laureles más lozanos,
bizarra infantería!
¡Aliada del dolor y la hidalguía,
la gloria irá contigo donde sea,
porque tú eres la punta que se mella,
que penetra, que choca o que se estrella
en el rudo trajín de la pelea!
Cnl Ricardo Miró
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