jueves, 9 de abril de 2020

¿A qué viniste, amigo?



Dícele a Judas el Pastor Cordero
cuando le vende: ¿A qué viniste, amigo?
¿Del regalo de hijo a mi castigo?
¿De oveja humilde y simple a lobo fiero?

¿De apóstol de mi ley a carnicero?
¿De rico de mis bienes a mendigo?
¿Del cayado a la horca sin mi abrigo?
¿De discípulo, a ingrato despensero?

Véndeme, y no te vendas, y mi muerte
sea rescate también a tus traiciones:
no siento mi prisión, sino perderte.

El cordel que a tu cuello le dispones,
Judas, ponle a mis pies con lazo fuerte:
perdónate, y a Mí no me perdones.

                  Francisco de Quevedo

No hay comentarios:

Publicar un comentario