sábado, 7 de septiembre de 2019

Paternidad responsable



Pedante y con soberbia,
pero con mucho de asombro,
se acercó el hombre moderno
a aquel padre de familia
rodeado de sus diez hijos,
dos colgados de sus hombros.

Incriminole en el acto
ser dejado y egoísta,
loco y mal administrado
por haberlos engendrado
fuera de lo estipulado
en lo que han dado en llamar
la “seria estadística”.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Amado Cristo



Amado Cristo, si de ver mi pena,
algún placer recibes o contento,
de hoy más mi pena me será contento
pues de Ti manan mi contento y pena.

Si tu contento crece con mi pena,
crezca mi pena por Te dar contento,
aunque sea comprándote un contento
con infinitos géneros de pena.

Pero, ¿cuál de los dos, Tú, con tu contento,
yo con mi dura y rigurosa pena,
de esta pena tendrá mayor contento?

Achacaráslo de ver en que mi pena
es quien va dando ser a tu contento
y fuiste Tú la causa de mi pena.

                   Cecilia del Nacimiento

domingo, 1 de septiembre de 2019

Elogio de la vida sencilla



Vida inquieta, frenesí
de la ambición desmedida...
¡Qué mal comprende la vida
el que la comprende así!

La vida es soplo de hielo
que va marchitando flores;
no la riegues con sudores
ni la labres con desvelo;

la vida no lo merece:
que esa ambición desmedida
es planta que no florece
en los huertos de la vida.

jueves, 29 de agosto de 2019

Dime, Padre común



«Dime, Padre común, pues eres Justo,
¿por qué ha de permitir tu providencia
que, arrastrando prisiones la inocencia,
suba la fraude a tribunal augusto?

¿Quién da fuerzas al brazo que robusto
hace a tus leyes firme resistencia,
y que el celo, que más la reverencia,
gima a los pies del vencedor injusto?

Vemos que vibran victoriosas palmas
manos inicuas, la virtud gimiendo
del triunfo en el injusto regocijo».

Esto decía yo, cuando riendo
celestial ninfa apareció, y me dijo:
«¡Ciego!, ¿es la tierra el centro de las almas?»

                        Bartolomé L. de Argensola

lunes, 26 de agosto de 2019

Pampero



Me gusta cuando el pampero
galopando en campo raso,
me quiebra con su "planazo"
sobre la frente el sombrero.
Viento macho y altanero
que al desatar sus malones,
desafiando los horcones
de los ranchos atropella,
y sigue alzando en la huella
su poncho de nubarrones!

viernes, 23 de agosto de 2019

A Isabel la Católica





De San Fernando viene tu corona,
que es venir de la sangre unida al Cielo,
y del Cid heredaste aquel anhelo
de alzar la Cruz donde la alfanje mora.

El don de imperio te entregó Castilla
y el Sacramento, de Aragón la estirpe,
Granada se rindió cuando fue en ristre
tu lanza que empuñaste allá en Sevilla.

Con el yugo y las flechas y la espada
–mi Señora Isabel, mi Reina Santa–
América te aguarda en el desierto.

Que otra vez hace falta una Cruzada
y bautizar al ídolo que espanta,
quemar las naves y avanzar resuelto.

                       Antonio Caponnetto

martes, 20 de agosto de 2019

No os preguntarán por mi



No os preguntarán por mi,
que en estos tiempos a nadie
le da lustre haber nacido
segundón en casa grande;
pero si pregunta alguno,
bueno será contestarle
que, español, a toda vena
amé, reñí, di mi sangre,
pensé poco, recé mucho,
jugué bien, perdí bastante
y, porque esa empresa loca
que nunca debió tentarme,
que, perdiendo ofende a todos,
que, triunfando alcanza a nadie,
no quise salir del mundo
sin poner mi pica en Flandes.

¡Por España!
y el que quiera defenderla
honrado muera;
y el que traidor la abandone
no encuentre quien le perdone,
ni en Tierra Santa cobijo,
ni una Cruz en sus despojos,
ni la mano de un buen hijo
para cerrarle los ojos.

                 Diego Hernando de Acuña
               Capitán de los Tercios de Flandes

domingo, 18 de agosto de 2019

En la tierras de los cuentos



Donde olvidó el zapato Cenicienta
y Blancanieves despertó en un beso,
donde puede un ratón, dentro de un queso
tener refugio, ropa y vestimenta.

Donde el gigante pierde su egoísmo
o Pinocho su hechura de madera,
el dragón su maléfica humareda
si un príncipe lo arroja en el abismo.

jueves, 15 de agosto de 2019

Requiem para un soldado chaqueño



Allá en el norte del Chaco, hay un ranchito paisano,
Lo habita Manuel Moreno, lo levanto con sus manos.
Tiene el orgullo argentino, tiene la sangre del Chaco,
Porque flamea una bandera, en la cumbrera del rancho.

lunes, 12 de agosto de 2019

No me mueve, mi Dios, para quererte



No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

                           Anónimo

jueves, 8 de agosto de 2019

Muérome por llamar Juanilla a Juana




Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
y la cruel, con ojos fugitivos,
hace papel de yegua galiciana.

Pues, Juana, agora que eres flor temprana
admite los requiebros primitivos;
porque no vienen bien diminutivos
después que una persona se avellana.

Para advertir tu condición extraña,
más de alguna Juanaza de la villa
del engaño en que estás te desengaña.

Créeme, Juana, y llámate Juanilla;
mira que la mejor parte de España,
pudiendo Casta, se llamó Castilla.

                    Lope de Vega

lunes, 5 de agosto de 2019

Sonseras



Qu'estoy triste? ¡No se! No tengo nada
que pudiera afligirme, puesto al caso,
pero siempre en esta hora me lo paso
mirando lo que pa otros, son pavadas.

Son sonseras domas que ando rumiando
-Como dijo una ves el mayordomo-,
"En tuavía sos así, porque en el lomo
no has sudao avajeras trabajando".

sábado, 3 de agosto de 2019

¿Quieres ser liberal?



¿Quieres ser liberal? Ten entendido 
que has de traer muy bien compuesto el pelo, 
gran corbatín, y cual el mismo cielo 
de las lucientes botas el bruñido.

Con las damas serás muy atrevido; 
habla de la creación con grande celo, 
y para gozar placeres sin recelo, 
echa la religión luego al olvido.

Siempre constitución y ciudadanos; 
siempre la ley resonará en tu boca; 
a los serviles llamarás villanos,

pancistas pitancines, gente loca; 
y serás sin empeño ni cohecho 
un gran liberalón hecho y derecho.

                                             Anónimo

domingo, 21 de julio de 2019

Esperanza



Por una nada bajaste
del cielo de tu ser todo,
y me creaste de modo
que con ser nada me amaste.
En mí, siendo tu contraste,
pusiste tu semejanza:
misterio que no se alcanza.
Tú eres el ser, yo mi nada,
y tu ser no me anonada
pues mi nada es esperanza.


(No sé el nombre del autor. El poema lo leyó el P Alfredo Saenz en una charla que dio sobre la virtud de la Esperanza, en el año 2014. Cuando le pedí el texto al finalizar, me dijo que era de un tío de él).

Escuela gaucha



Estaba el potro ensiyao
en la playa, campo ajuera,
pa que Nicasio subiera;
un hijo de Pancho Aldao.
El viejo lo había agarrao
con atención al bagual;
una mano en el bozal
y otra en la oreja de modo,
que tapaba con el codo
el ojo del animal.

A un ateo



En vano esperas que la oscura nada,
que invocas como madre compasiva,
entero en el sepulcro te reciba,
cuando termines la mortal jornada.

Te alienta alma inmortal que, de la helada
carne donde reside fugitiva,
maravillada de sentirse viva,
de ignoto mundo arrostrará la entrada.

Ya su asombro y espantos imagino,
cuando, el fallo aguardando que la hiera,
se encuentre al pie del tribunal divino,

y mirando del Dios la faz severa
a quien negó su ciego desatino,
exclame estremecida: ¡Verdad era!

                                  Clemente Althaus

Poema por José Antonio



Hay que romper los versos más hermosos,
esos versos con flores y nostalgias,
los que nos llenan de emoción el pecho,
los que perfuman de tristeza el alma...

Hay que quebrar los versos favoritos
y hacer con ellos armas para España:
cuatro puñales cada seguidilla
y cada endecasílabo una espada.

viernes, 28 de junio de 2019

El cencerro



Como implorando ternura
de un corazón indolente,
triste el cencerro se siente
por la infinita llanura.
Y cuando al grito se apura
la "madrina" en su trotar,
comienza el eco a doblar
sus melancólicos sones,
como llamando a oraciones
en la hora crepuscular.

Vedla al pie de la Cruz



Vedla al pie de la Cruz; es como un lirio
nacido allí para aromar la cumbre.
Pone la sombra un velo a su martirio
el sol la besa con su muerta lumbre.

Pende el Hijo en la Cruz agonizante
sufriendo silencioso la tortura
por no aumentar con queja lacerante
de su Madre el dolor y la amargura.

Vedla llorar cual desbordada fuente.
Oíd y ved, que al suspirar doliente
le da el dolor su virginal encanto.

La sed del Hijo en su sufrir sofoca...
¡Y no puede llevarle Ella a la boca
ni una líquida perla de su llanto!

                                      Manuel Monterrey

Hoy, para rondar la puerta



Hoy, para rondar la puerta
de vuestro santo costado,
Señor, un alma ha llegado
de amores de un muerto muerta.

Asomad el corazón,
Cristo, a esa dulce ventana,
oiréis de mi voz humana
una divina canción.

Muerto estáis, por eso os pido
el corazón descubierto
para perdonar despierto,
para castigar dormido.

martes, 25 de junio de 2019

¿Será él?



En los palos que resguardan
el viejo pozo aguatero,
con su percal dominguero
la moza, sentada aguarda.
Se ve, en lo inquieta que tarda
quién su cariño presiente;
porque, llevando a la frente
una mano, explora alerta, 
la vieja huella desierta
donde no asoma el ausente.

Oración gaucha



Llega la gaucha Oración
que, cual antigua divisa,
ciñe la cinta rojiza
del poniente, en su crespón.
Y al ir cerrando el telón
por su grandeza rendida
queda la pampa dormida,
mientras que el cielo se enluta,
y en esa calma absoluta
también es sueño la vida.

lunes, 24 de junio de 2019

Oración por el esposo fallecido



Amor que está en el Amor
y que por tu Amor fue mío.
Mientras estuvo en la Tierra
no supe de hambre ni frío.
Cumplió tus diez mandamientos.
Creció en el árbol y el libro.
Silenció su corazón para amar bien a sus hijos.
Con tanta sed de justicia
aró en el suelo argentino
que de estrellas federales
se le ensangrentó el camino.

Y se llevó su dolor
para sanarlo Contigo.
Amor que está en el Amor
y que por tu Amor fue mío,
déjale ver florecer
la patria que tanto quiso.

                            Nydia Samyn

Profundis



De lo profundo de mi pecho clamo
plañendo en las tinieblas mis gemidos.
Oye, Señor, no cierres tus oídos,
que con angustia y con pavor te llamo.

Ve el dolor, la vergüenza en que me inflamo,
no mis maldades; oye mis quejidos
como avecicas nuevas que en sus nidos
hoy ya saben piar a tu reclamo.

Si a solas nuestras culpas atendieres,
¿quién podría aguardar que le asistieres?
Mas la efusión de tu piedad nos salva.

Y, así, esperando en ti, mi pecho vela
como espera en la noche el centinela,
con miedo y con afán, que rompa el alba.

                                 Ricardo León

La Visita



Déjame entrar Señor que tengo prisa...;
que he de volver a un mundo apresurado,
inmerso en la ambición y en el pecado,
huérfano de la luz y de la risa.

Déjame entrar que mi dolor precisa
hacer un alto en el camino andado;
porque tengo, Señor de tan cansado,
el gesto vago y la virtud remisa.

Déjame entrar Señor sólo persigo
pararme un rato, recobrar la calma,
pensar un poco y dialogar Contigo.

Soy el mismo de ayer, tu viejo amigo
déjame entrar a confortarme el alma
luego, Señor cuando queráis... prosigo.

                                     A. Trujillo Téllez

¿Quién recuerda el aroma de las flores



¿Quién recuerda el aroma de las flores
abiertas en lejanas primaveras?
¿Quién aquel resplandor de las hogueras
que hicieron, otro invierno, los pastores?

Pasa la vida así, con sus dolores;
así la gloria, que afanoso esperas.
Poeta, ¿quién sabrá de tus quimeras?
Amante, ¿qué ha de ser de tus amores?

Una noche serena así decía,
mirando de los cielos la grandeza,
cuando una voz me susurró al oído:

«Ama con puro amor, trabaja y reza;
duérmete luego en paz y en Mí confía:
¡Cuanto se hace por Mí, nunca es perdido!»

                                 Juan de Contreras y López de Ayala

A la patria



Patria adorada, que el fatal destino
en fácil presa a la ambición condena;
donde en eterno, oscuro torbellino,
el huracán del mal se desenfrena:

¡Ay! ¿para ti no guarda el Ser Divino
alguna aurora sin dolor serena,
alguna flor que adorne tu camino,
alguna estrella de esperanza llena?

Si dicha y paz propicio te reserva,
que su potente mano te liberte
del férreo yugo de ambición proterva;

o si no, que los rayos de la muerte
mi pecho hieran, antes que, vil sierva,
pueda infeliz encadenada verte.

                                 Gabriel García Moreno

¡Oh guerrero victorioso!



¡Oh guerrero victorioso! para tí no son las flores
ni la estrofa engalanada, ni el cantar de los amores;
para tí, silbar de balas y rugidos de cañón;
para tí, los cantos roncos de los bélicos tambores,
y el vibrar de los clarines saludando al vencedor!

Hace mucho que peleas, tremolando una bandera
cuyo escudo es una fragua, cuyo escudo es una hoguera,
cuyo escudo es... Una imagen del Sagrado Corazón!
Y, peleando como un héroe, has vencido dondequiera:
cuántas frentes se inclinaron ante el Cristo Redentor!

¡Ya Señor!



Corazón de Jesús: Bañado en llanto, 
vuelvo a pulsar mi enronquecida lira 
para elevarte mi postrero canto: 
último, sí, porque tu siervo expira.

Sin fuego el corazón, sin luz mis ojos,
marchaba paso a paso mi camino 
quebrando espinas y pisando abrojos, 
hacia el próximo fin de mi destino.

El temblor



«Temblor» sonó; con subterráneo ruido
velocísimo llega de repente;
moverse el suelo, cual bajel, se siente,
y crujir techo y muro sacudido.

Con voladora planta sin sentido
la calle ocupa la espantada gente,
que se humilla confusa y se arrepiente
y a Dios clama en altísimo alarido.

Pasa el peligro y rápido se olvida,
al saludable espanto reemplaza
la viciosa costumbre de la vida.

Mas teme, oh Lima, teme a tu enemigo
que, si hoy sólo pasó cual amenaza,
vendrá tal vez mañana cual castigo.

                                  Clemente Althaus

Argentinos



Aguafuertes de un mundo post-yaltino:
Poderosos avasallan al menor.
Rugen las bitubo en Argentino,
Rechazando al Harrier invasor.

El hollín ennegrece los vientos y los prados.
¡No amenaces, Inglaterra, con la muerte!
En el barro, los ángeles y los soldados
Cantan juntos el Rosario sin temerte.

Reconquista



Al borde del agua, tendida en la arena,
Buenos Aires duerme -confiada- su siesta.

El agua salpica su espalda morena
de adobe y ladrillo, florecida en tejas.

Bajo las campanas que velan su sueño
y bajo las cruces que trajo el abuelo
- el abuelo hispano- Buenos Aires sueña
desnuda en la arena.

Los motivos del lobo



El varón que tiene corazón de lis, 
alma de querube, lengua celestial, 
el mínimo y dulce Francisco de Asís, 
está con un rudo y torvo animal, 
bestia temerosa, de sangre y de robo, 
las fauces de furia, los ojos de mal: 
el lobo de Gubbio, el terrible lobo. 
Rabioso, ha asolado los alrededores; 
cruel, ha deshecho todos los rebaños; 
devoró corderos, devoró pastores, 
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros 
fueron destrozados. Los duros colmillos 
dieron cuenta de los más bravos perros, 
como de cabritos o de corderillos.

Santo Rosario



El altar de la Virgen se ilumina,
y ante él de hinojos la devota gente
su plegaria deshoja lentamente
en la inefable calma vespertina.

Rítmica, mansa, la oración camina
con la dulce cadencia persistente
con que deshace el surtidor la fuente,
con que la brisa la hojarasca inclina.

Tú, que esta amable devoción supones
monótona y cansada, y no la rezas,
porque siempre repite iguales sones;

Tú no entiendes de amores ni tristezas.
¿Qué pobre se cansó de pedir dones?
¿Qué enamorado de decir ternezas?

                               Enrique Menéndez y Pelayo

El Estrecho de Magallanes



El capitán osado navega en la insegura
noche del mar. Su barco, de crujidora quilla,
que ve, de pronto, abierta la trágica cuchilla
de un monte en dos partido, por ella se aventura.

Las velas se desgarran y hay vientos de locura;
allá, hacia un lado, a veces, una fogata brilla;
y enronquecidos lobos, desde una y otra orilla,
hacen sonar sus gritos sobre la noche obscura.

Las olas ladran... ladran... en los abruptos flancos;
y, envueltas en espumas, parecen perros blancos
contra los lobos negros en las riberas solas...

Y el barco sigue... sigue...; y, al proseguir de frente,
como iban separándose ante Moisés las olas,
se van también abriendo las tierras lentamente...

                                       José Santos Chocano

domingo, 16 de junio de 2019

La poesía



¡Todo lo soy! Cuando mi luz se mira
temblando sobre el lienzo, soy pintura,
si palpito en el mármol, escultura,
y música en el ritmo que suspira.

Soy el ensueño que al poeta inspira,
vivo, canto y esplendo en la Natura,
me sumerjo en el mar de la amargura
y de cada dolor forjo una lira.

Soy belleza y verdad, fiat esplendente
que brotando del verso Omnipotente
canto el grandioso e inmortal poema

que dio vida y belleza al Universo.
Brillo en las almas y en la luz del verso
me remonto hasta Dios, verdad Suprema.

                                     Armando J. Alba

En la tumba de un asesinado

Santa María Goretti


No lágrimas merece la memoria
del que justo vivió y honrado muere,
ni gritos de venganza el alma quiere,
si escucha ya los cánticos de gloria.

   Quien al caer, cual víctima expiatoria,
perdona generoso al que le hiere,
cándidas flores del amor espere,
sacras, más que el laurel de la victoria.

   Hoy esas flores tejen tu diadema
y adornan tu callada sepultura,
como ayer adornaban tu camino:

   Ellas de tu virtud son el emblema...
¡Así dejaran su semilla pura
en el alma del bárbaro asesino!

                                    Pedro Antonio de Alarcón

El fruto de bendición



¡Cuántas veces fugaz la Primavera
vistió de flores mil el campo abierto,
hora tornado en árido desierto,
ni sombra ya de lo que en Mayo fuera!

En tanto aquella flor, la flor primera,
logro de afanes en cerrado huerto,
ve trocada el colono en fruto cierto,
de árboles mil semilla duradera.

¡Así la juventud! ¡Así la vida!
La que en vanos placeres se consume,
olvidada a la tarde desfallece:

en tanto que la fiel y recogida
que a un solo amor consagra su perfume,
más allá de la tumba reverdece.

                                     Pedro Antonio de Alarcón

Adiós al vino



No más, no más en piélagos de vino
sepultaré, insensato, mis dolores,
velando con quiméricos vapores
de la razón el resplandor divino.

No más, hurtando el rostro a mi destino,
pediré a la locura sus favores,
ni, ceñido de pámpanos y flores,
dormiré de la muerte en el camino.

Arrepentido estoy de haber hollado,
vate indigno, con planta entorpecida,
el laurel inmortal y el áurea ropa...

¡Néctar fatal!, licor envenenado,
acepta, al recibir mi despedida,
el brindis postrimer... ¡Llenad mi copa!

                                     Pedro Antonio de Alarcón

Humo y ceniza


Fumaba yo, tendido en mi butaca,
cuando, al sopor de plácido mareo,
mis sueños de oro realizarse veo
del humo denso entre la niebla opaca.

Mas ni la gloria mi ambición aplaca,
ni nada calma mi febril deseo
hasta que, envuelta por el aire, creo
verte mecida en vaporosa hamaca.

Corro hacia ti, mi corazón te evoca,
y cuando el fuego de tu amor me hechiza
y van mis labios a sellar tu boca,

de ellos, ¡ay!, el cigarro se desliza
y sólo queda, de ilusión tan loca,
humo en el aire y, a mis pies... ceniza.

                                    Pedro Antonio de Alarcón

Reír llorando



Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

sábado, 15 de junio de 2019

Es ya muy tarde



Es ya muy tarde, casi anocheciendo,
tengo prisa, necesito tu ayuda,
en este atardecer de angustia y duda,
está mi hora final oscureciendo.

Se está apagando mi luz, no queriendo,
el alma me abandona y se desnuda,
tiene temor, y vive en plena duda,
y entrega lo que tiene, no teniendo.

A ti te cedo todo lo vivido,
tú que conoces mi gran aventura,
y, si tu amor sin límite me alcanza,

júzgame sólo por lo que yo he sido,
olvida mis accesos de locura
y fusiona tu amor con mi esperanza.

                                 Fernando Jiménez Ontiveros

viernes, 14 de junio de 2019

Me basta Dios



Me basta Dios. Solo este pensamiento
de tal manera el corazón me llena,
que toda dicha a su dulzura ajena,
es causa para mí de más tormento.

En la infinita plenitud que siento
ni el bien me halaga, ni el dolor me apena;
pues nada ya el espíritu encadena
que en sólo Dios ha puesto su contento.

Todo lo estima como inmundo lodo
el alma que de Dios está tocada,
porque en su amor inmenso transformada

sólo vive de amor; y de este modo,
en Dios y para Dios, lo quiere todo,
sin Dios y para sí, no quiere nada.

                                R. V. Osende, O.P.

Fuerza de lágrimas


 
Con ánimo de hablarle en confianza
de su piedad entré en el templo un día,
donde Cristo en la cruz resplandecía
con el perdón que quien le mira alcanza.

Y aunque la fe, el amor y la esperanza
a la lengua pusieron osadía,
acordéme que fue por culpa mía
y quisiera de mí tomar venganza.

Ya me volvía sin decirle nada
y como vi la llaga del costado,
paróse el alma en lágrimas bañada.

Hablé, lloré y entré por aquel lado,
porque no tiene Dios puerta cerrada
al corazón contrito y humillado.

                                 Lope de Vega

Retruécano



Cristo en la Cruz jugó y perdió la vida
y ganó para Si en la Cruz la muerte;
pero porque en la Cruz recibe muerte,
el hombre por la Cruz recibe vida.

La Cruz al hombre da contento y vida
y a Dios le da la Cruz tormento y muerte,
y en la Cruz triunfa Dios del mal y muerte,
pues en la Cruz les quita al fin la vida.

Recibe Cristo en Cruz afrenta y muerte
y por la Cruz alcanza gloria y vida
el hombre que sin Cruz viviera en muerte.

Y al fin la Cruz a Cristo da la vida,
y es espada la Cruz contra la muerte
pues pierde por la Cruz el reino y vida.

                                         Francisco de Jesús

Poema del silencio




Aún no peinaba estrellas la luz de la mañana
perdida por las selvas de niebla del ensueño.
Ignorante del pájaro era el aire sin dueño.
No vertía su clara sombra la voz humana.

Antes que el ruiseñor esparciese la vana
semilla de su trino en la noche y el sueño.
Planetas sin pareja, sin amor, sin empeño,
cuando no era rosario de sudor la semana.

No existían fronteras entre bienes y males,
ni la espuma ni la onda tentaban con sus sales
de aventura los labios de San Juan de la orilla.

Antes de la sirena, del pámpano y la rosa,
en el nombre del Padre que fizo toda cosa,
fueron en el principio el silencio y Castilla.

                                         Agustín de Foxá

lunes, 10 de junio de 2019

Toquen a fuego, venga gente apriesa



Toquen a fuego, venga gente apriesa,
que se nos quema un templo verdadero,
porque en fe de amistad un extranjero
bate con fuego el pecho de Teresa.

Y no vengan con agua porque de ésa
dos grandes fuentes hay sobre el crucero,
dos ojos que hacen un Jordán entero
y con él crece el fuego más que cesa.

¡A fuego!, ¡a fuego!, pero no a matarle,
antes a llevar de él para su casa
vengan las almas, vengan a porfía;

arda y no cese el cielo de aumentarle,
porque en el fuego que a Teresa abrasa
ojalá se quemase el alma mía.

                                       Cecilia del Nacimiento

domingo, 9 de junio de 2019

Yo no sé cómo volver



Yo no sé cómo volver a este dolor que me invade.
No sé si quiero piedad o estoy buscando coraje.
Si es sentimiento de amor lo que Malvinas me trae
por el bien de lo argentino o perdón por el ultraje.

Yo no sé cómo volver a este dolor que me invade,
esperando nada más, sabiendo que se hace tarde.
Yo sentí la muerte en mí. Di la vida como madre,
y para todas mis ansias ya va llegando la tarde.

Sobre eclipsarse el sol en la muerte de Cristo




No sin misterio a la mortal partida,
la Cristiana prudencia da al doliente
lumbre para aquel tránsito presente, 
cuando la apelación no es conseguida.

Porque es la muerte noche de la vida, 
y como al tribunal omnipotente
parte para dar cuenta estrechamente; 
es forzoso llevar lumbre encendida.

Mas como Cristo León de Judá fuerte 
no tuvo que dar cuentas, ni juzgado
pudo ser de otro Dios de más potencia.

Dio un soplo al sol, y lo apagó en su muerte, 
pues muriendo sin luz dejó probado
que es Deidad y justicia por esencia.


                                         Alonso de Bonillo

Oda al Dos de Mayo



Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.