No sin
misterio a la mortal partida,
la Cristiana prudencia da al doliente
lumbre para aquel tránsito presente,
cuando la apelación no es conseguida.
Porque es la
muerte noche de la vida,
y como al tribunal omnipotente
parte para dar cuenta estrechamente;
es forzoso llevar lumbre encendida.
Mas como
Cristo León de Judá fuerte
no tuvo que dar cuentas, ni juzgado
pudo ser de otro Dios de más potencia.
Dio un soplo
al sol, y lo apagó en su muerte,
pues muriendo sin luz dejó probado
que es Deidad y justicia por esencia.
Alonso de Bonillo
No hay comentarios:
Publicar un comentario