jueves, 6 de junio de 2019

Angel de luto


Once aceros en el pecho para silenciar tu palabra.
Once espinas que traspasan el cuerpo pero no el alma.
Bajo la esfera celeste todo el orbe se desangra
y un ángel envuelto en lutos ya desciende la mortaja.

Huracanes de dolor agitan la Santa Patria
porque ha perdido a varón que no se privó de amarla.
Y viéndola fracturada a ella se dió sin pausas
No había tiempos, ni esperas, el enemigo avanzaba.

Sólo un camino veía en medio de la batalla
y fue con su puño y letra claridad meridiana
porque a Verdad regalada no fue lícito callarla
porque a Verdad señalada, Verdades crucificadas.

Ya se cubre la llanura de espeso rojo escarlata
erpianos y montoneros ya te tienen azolada
resisten en tu espesura y tras los montes aguardan
para morderte el talón, envenenarte en tu savia.

Y en medio de tanta muerte, calamidad y desgracia
Caballeros medievales no amedrentan la azotada
Y al grito de Cristo Vence se recupera la calma.

A treinta años de ausencia sigue tu palabra clara
y hoy más que nunca volvemos y debemos escucharla,
porque la amada se hunde, y agoniza desolada.

El enemigo es el mismo aunque le cambien la facha
y se agazapa no en montes, sino en la Casa Rosada.

Por tu martirio y la sangre de los héroes derramada
Por los que aguardan al sur bajo la turba enlutada
porque en los aires se vió lo mejor de tu palabra
y el invasor corono tu mérito en esas alas.

Porque con tu nombre hiciste que al hereje se olvidara,
y el monje en su apostasía ya es historia degradada
¡Jordan Bruno Genta vive más que nunca en nuestras almas!

                                                 Gabriela Caponnetto

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