domingo, 9 de junio de 2019

Tríptico a la pureza. 2. La rosa y el hombre



La rosa en el jardín
de su blancura asoma.
Ni el viento, ni la brisa,
conmueven su corola.
No se atreven la abeja,
ni la azul mariposa,
porque está su pureza
más allá de las cosas.
La tarde, cuando llega,
me trae una congoja.
No está sobre su rama.
¿Dónde se fue la rosa
que estaba en la mañana?
¿Dónde quedó la rosa?
Es mi pregunta vana.
Es mi silencio vano.
Y el hombre, como siempre,
escondiendo su mano.

                          Nydia Samyn

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