lunes, 24 de junio de 2019

Argentinos



Aguafuertes de un mundo post-yaltino:
Poderosos avasallan al menor.
Rugen las bitubo en Argentino,
Rechazando al Harrier invasor.

El hollín ennegrece los vientos y los prados.
¡No amenaces, Inglaterra, con la muerte!
En el barro, los ángeles y los soldados
Cantan juntos el Rosario sin temerte.

Los del bien están hasta la coronilla.
Pero hoy el mismo averno ha de temblar,
En cabalgata de cruzados de Castilla
Rasantes vuelan los Mirage a batallar.

Otoño austral tornado estío palestino.
No todos son unos tibios de corset:
Como por el Sepulcro Santo, por Malvinas
Clava diestra su pica el Exocet.

Y aunque decir no sea un desatino
Que en el orbe manda el oro, el vil millón,
Han sabido morir los argentinos
Con la garra de los nuestros en el Don.

De la Tierra, de sus últimos confines,
Donde caen en olor de cristiandad,
Acoge las almas de sus paladines
La Teotokos Virgen, Doña Soledad.

Y los lleva a la estancia de su Hijo Jesús,
Donde no hay muerte, ni ningún sufrir.
Donde los héroes de España y de la Santa Rus
De blanca luz los han de revestir.

Donde están Pizarro, Hernán Cortés y Wrangel,
Nuestro legendario Negro Barón,
Que en la hueste invisible de Miguel Arcángel
Al mal preparan un Armageddon.

Y hasta tanto a Goliath como a David
Les llegue del Juicio Final la postdata,
Dormid bajo las olas, descendientes del Cid,
Oro entrañable de la nación del Plata!

                                   Anton Vasiliev

                                          (Poeta ruso. Traducción de Nicolas Kasanzew)

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