Miro la rosa y es como si el viento
me limpiase del polvo y de las cosas.
Como si se me fuesen las palabras
y se me desprendieran las ojotas.
Y busco la pureza de la flor
en el pétalo azul de mi corola
y no hallo su inocencia y su candor
y entristecida, admito mi derrota.
Pero la obra de bien que me sostiene
como imagen de Dios, me reconforta
y esperando su gracia, en la penumbra
callada del jardín, miro la rosa.
Nydia Samyn

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